Los socialistas destacamos nuestra  lealtad “a la Constitución; a toda, de principio a fin” y que el PSOE es la mejor garantía de que la Constitución Española tenga futuro.

El PSOE se siente plenamente comprometido con el pacto constitucional en
todos sus términos y extremos. No puede ser de otra forma puesto que fuimos
arquitectos de la Constitución y es el único partido actual que votó a favor de la
misma. La Constitución fue una conquista alcanzada con la lucha y el sufrimiento
de los demócratas y nos permitió dejar atrás la dictadura franquista y comenzar
la construcción de un sistema basado en la paz, la convivencia, el pluralismo, la
libertad y el progreso.

Somos leales a la Constitución; a toda, de principio a fin. Y la defendemos
siempre frente a quienes la atacan y frente a quiénes quieren apropiársela
Nuestra Constitución ampara derechos sociales amplios que invocamos y que
queremos extender y hacer efectivos. De la misma forma, reconoce y ampara la
pluralidad territorial de las nacionalidades y regiones que componen España.
Esa misma Constitución establece la monarquía parlamentaria como forma del
Estado y es, por tanto, un elemento esencial de ese pacto.
Los españoles y españolas están hoy en vencer a la pandemia y en reconstruir
nuestra sociedad y economía sobre bases más fuertes y sin dejar a nadie atrás.
Ese es el verdadero reto al que se enfrenta España hoy y nadie distraerá al
PSOE de ese objetivo. La aprobación por amplia mayoría de los PGE es una
herramienta esencial para conseguirlo.
El PSOE es la mejor garantía de que la Constitución Española tenga futuro. El
PSOE es, hoy, el partido sobre el que descansa el peso de la arquitectura
institucional de España y el que hace viable la pervivencia del pacto
constitucional. Ni estamos en el bloqueo de las instituciones constitucionales, ni
ponemos trabas al funcionamiento de los poderes del Estado, ni apostamos por
la recentralización, ni trabajamos para la transformación de la forma política del
Estado. Somos un partido constitucional.

La Constitución es de todos. Son nuestras reglas de convivencia. Las de todos.
Las de todos los ciudadanos, las de todos los territorios. Un pacto social al que,
los que entonces llegaron tarde, quieren ahora empujando ponerse en primera
fila. No es ese el espíritu constitucional. Con unas derechas así no se hubiera
avanzado en el pacto constitucional, con unas derechas así, se diluye el aliento
que oxigenó la Constitución: el diálogo y el acuerdo.
La Constitución es una suma. Los artículos que la configuran y la vocación de
compromiso con el consenso que la fue alentando a cada paso. Quienes hoy
ansían la apropiación en exclusiva del adjetivo constitucionalista lo deberían
recordar. Los socialistas estuvimos allí nadie tiene que recordárnoslo. El
constitucionalismo no se esgrime, se traduce en hechos. En avances en la
libertad, en los derechos y en la igualdad. En afianzar y garantizar el estado de
bienestar.

Los derechos de la Constitución son hechos cuando el PSOE gobierna. Y los
avances sociales vinieron y vienen siempre de la mano socialista: la Ley de
sanidad universal, la Ley del derecho educación, Ley antitabaco, Ley de
pensiones no contributivas, Ley contra violencia de género, Ley del aborto, Ley
matrimonio igualitario, Ley de dependencia. Y lo hemos comprobado, una vez
más, en el abordaje de la crisis generada por el COVID. Los Ertes, el ingreso
mínimo vital, las ayudas a autónomos…. mantenemos vivo el espíritu
constitucional. Ese, que significa como todo un pueblo acordó desde la
diferencia, con la mirada puesta en la convivencia de las generaciones
venideras, que juntos somos más fuertes. Como país, como sociedad.
Al odio, la crispación y el inmovilismo ya lo bajaron los españoles del tren
constitucional. La mayoría está en otra cosa. La mayoría es la buena gente que
trabaja, se esfuerza y quiere lo mejor para sus hijos e hijas. Y es que somos
muchos más en este lado, nos jugamos mucho. Hagamos las cosas juntos. Una
vez decidimos hacerlo. Puede que sea difícil oírnos entre tanto ruido. Pero lo
hemos hecho otras y hemos logrado vivir en paz varias generaciones. Se llama
Constitución y mantener su espíritu vivo depende de todos.
Ese es el camino. Nuestro afán. Los socialistas fuimos forjadores de la
Constitución. Sabemos que defendemos y por qué. Es por todos los ciudadanos
de nuestro país, por todos los territorios que la configuran, por todos los que la
hacen cada día con su esfuerzo. Pensando igual o diferente, pero con la clara
vocación de convivir en este gran país. Ese era el espíritu de la constitución, ese
es hoy el que los socialistas defendemos y que siempre defenderemos. Fieles
como siempre a nuestros valores, a nuestros principios.

141 años de historia así
lo aseguran.