Como cada 25 de noviembre, el Partido Socialista se une a la conmemoración
del Día Internacional contra la Violencia contra las mujeres. En este 2020 se
cumplen 20 años de la designación de esta fecha por Naciones Unidas. Y como
cada uno de ellos, el Partido Socialista quiere mostrar su apoyo a todas las
víctimas: a las mujeres asesinadas, a sus hijos e hijas huérfanos; a sus madres,
padres, hermanos, hermanas, amigos. Compartimos su dolor, su desolación y
combatimos su causa.

Desde 2003 han sido asesinadas 1.071 mujeres y desde 2013, 297 niñas y niños
han quedado huérfanos. En 2020 han sido asesinadas 38 mujeres, y 19 niños y
niñas han quedado huérfanos. (Datos del 30 de octubre)
Este mes de octubre conocíamos los datos de la “Macroencuesta de violencia
contra la mujer” encargada en la pasada legislatura socialista. Los datos son
estremecedores. El 34,2% de las mujeres han sufrido violencia por parte de sus
parejas o exparejas. El 47,2% no han denunciado ni han utilizado los servicios
públicos de ayuda. El 40,4% de las mujeres ha sufrido acoso sexual a lo largo
de su vida. El 60,5% de las mujeres entre 16 y 24 años. Las cifras aumentan
entre las mujeres jóvenes. Además, de cada 10 mujeres víctimas de violencia de
género con hijos o hijas afirman que estos sufrieron también violencia por parte
de sus parejas.
Tal como expresa la ONU, “la violencia contra las mujeres y las niñas, arraigada
en unas relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres, persiste como
una crisis silenciosa y endémica”. Este año, además, la situación se ha visto
agravada por la pandemia mundial que nos asola. Y que, si afecta a las mujeres
con más intensidad y de forma concreta por la desigualdad estructural en la que
se encuentran, es especialmente terrible para las mujeres víctimas de violencia
de género.
La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, alertaba
sobre el impacto de la Covid-19 en las mujeres, y especialmente en las víctimas
de violencia abocadas a confinarse con su agresor: “El confinamiento aviva la
tensión y el estrés generados por preocupaciones relacionadas con la seguridad,
la salud y el dinero. Asimismo, refuerza el aislamiento de las mujeres que tienen
compañeros violentos, separándolas de las personas y los recursos que mejor
pueden ayudarlas. Es la situación perfecta para ejercer un comportamiento
controlador y violento en el hogar”.

En nuestro país, las llamadas al 016 se incrementaron exponencialmente en todo
el territorio durante el confinamiento. El Partido Socialista ha puesto en el centro
de la respuesta la prevención y la aplicación de las medidas necesarias para
luchar contra la violencia de género en estas circunstancias, y se han
considerado servicios esenciales en los planes de respuesta que el Gobierno de
coalición ha puesto en marcha. El Gobierno aprobó el pasado 31 de marzo el
Real Decreto de medidas urgentes en materia de protección y asistencia a las
víctimas de violencia de género, a las víctimas de explotación sexual, trata o
agresiones sexuales, en estos momentos tan excepcionales.
la violencia contra las mujeres es especialmente dura en las zonas rurales. El
aislamiento que sufren las víctimas de violencia de género en el ámbito de la
pareja o expareja es triple: por la escasa participación de los espacios públicos
y la relegación al ámbito privado, por restar aisladas geográficamente y por
identificar su propia situación como un proceso individual, y no como el problema
estructural que es, consecuencia de la desigualdad entre mujeres y hombres.
Así lo indica el estudio sobre “Mujeres víctimas de violencia de género en el
mundo rural” realizado por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales
(FADEMUR), entre diciembre de 2018 y enero de 2020, en cumplimiento del
Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que este año cumple su tercer
aniversario.
También en el marco del Pacto, el pasado año se publicó el estudio sobre
“Mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia de género”, que pone de
manifiesto una realidad que permanece a menudo invisible. Y que revela una
violencia sostenida en el tiempo con datos estremecedores: el 40% de las
víctimas ha sufrido violencia durante más de cuarenta años y el 27% la padeció,
entre dos y tres décadas. Toda una vida de vejaciones, agresiones, control y
miedo. Un colectivo especialmente vulnerable que requiere toda nuestra
atención y apoyo.
El Pacto de Estado contra la Violencia de Género, largamente demandando por
el movimiento feminista, e impulsado por el Partido Socialista, supuso un antes
y un después en el abordaje institucional de la violencia de género. La Ley
Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra
la Violencia de Género, fue el cambio de paradigma que hizo posible en nuestro
país que los poderes públicos reconocieran un tipo concreto y específico de
violencia, que es la que se ejerce contra las mujeres por el hecho de ser mujeres.
Así mismo, continuando por la senda marcada, el Pacto de Estado es la muestra
del consenso de todos los grupos parlamentarios, y por tanto, de toda la sociedad
española representada a través de ellos, para acabar con esta violencia.
El Partido Socialista siempre ha luchado para que ningún interés partidista
estuviera por encima del reconocimiento del drama que supone esta violencia.
Drama humano por las familias destrozadas, por el miedo cotidiano que padecen
tantas mujeres, por la incomprensión y a veces hasta por la indiferencia.

En la legislatura anterior, una de las primeras medidas del gobierno socialista de
Pedro Sánchez, fue dar cumplimiento al desarrollo del Pacto de Estado, que
llevaba un año paralizado. En pocas semanas, se pusieron a disposición de
todos los territorios y entidades locales los fondos para prevenir y combatir la
violencia de género. Con el Real Decreto-ley 9/2018, de 3 de agosto, de medidas
urgentes para el desarrollo del Pacto de Estado contra la violencia de género, se
realizaron los cambios legislativos más apremiantes para ampliar la protección y
el amparo de las víctimas y sus hijas e hijos. Y lo hizo con acuerdo, disposición,
responsabilidad y firmeza.
Somos el partido que siempre ha estado del lado de las mujeres, de la lucha
feminista, de la batalla contra los maltratadores y su violencia. Una violencia que
no solo se sufre en el ámbito de la pareja o expareja. Somos el partido que
siempre ha reclamado que hay una violencia estructural contra las mujeres. La
violencia sexual, la mutilación genital, el matrimonio forzado, la prostitución… la
sufren de manera desproporcionada miles de mujeres y niñas, por ser mujeres
y niñas. Somos el partido que se ha declarado feminista y abolicionista.
La amenaza de quienes niegan la violencia de género y abogan por el retroceso
en la conquista de los derechos de las mujeres, es un hecho cierto. La extrema
derecha, que crece en algunos países de Europa y del resto del mundo, también
está presente en España. Quieren romper consensos, quieren limitar los
derechos de ciudadanía, ensañándose con las mujeres. Pretenden que la
regresión sitúe a las mujeres en una minoría de edad perpetua. Ante esto, el
Partido Socialista siempre ha estado y estará en la vanguardia, en cada uno de
los frentes donde se dé la batalla.
Contra la violencia de género, más democracia. Contra la derecha extrema, más
democracia. Para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, más
democracia.