Historia de la Agrupación Socialista de Fuencarral

TREINTA AÑOS DE SOCIALISMO EN FUENCARRAL
Documento publicado en 2007

En la primavera de 1977, el 20 de mayo concretamente, unos cuantos hombres y mujeres socialistas inauguran la sede del PSOE en Fuencarral, en el número 15 de la calle Ponferrada. Para ello unen varios pisos de la misma planta y en su exterior, bajo las ventanas, pintan con letras rojas el nombre del Partido. Es el primer paso de la descentralización de la Organización en sedes por distritos, pues hasta ese momento los socialistas venían celebrando sus reuniones en la calle Villalar, donde se encontraba Agrupación Socialista de Madrid, luego Federación Socialista de Madrid (FSM) y hoy Partido Socialista de Madrid (PSM).

LOS INICIOS

Con las limitaciones y dificultades propias de un pueblo que empieza a vivir en libertad, el PSOE de Fuencarral tuvo que compartir inicialmente el piso con la UCD, que ocupaba la mitad del local, que posteriormente se quedó nuestro partido en su totalidad. De igual forma, en el piso de enfrente, cruzando el pasillo, se encontraba la sede de Bandera Roja; local que, más tarde, pasó a ser una dependencia más del PSOE de Fuencarral, para, finalmente, prescindir de él.

A aquella inauguración de la Agrupación de Fuencarral acudieron notables compañeros y compañeras de la Federación Socialista Madrileña, tales como José Acosta, José Barrionuevo y Carmen García Bloise, quienes desde las ventanas y provistos de un pequeño megáfono dirigieron unas palabras a los numerosos vecinos que se arremolinaban en la pequeña plaza circundante, quienes, expectantes por la novedosa práctica, mostraron su interés y reconocimiento a los oradores.

(Recientemente, el Partido Socialista de Fuencarral procedió a cambiar de sede, inaugurando en 2009 un nuevo local en la Plaza de Fonsagrada y dejando atrás nuestra antigua agrupación de la Calle Ponferrada.)

PRIMERAS ELECCIONES

Poco tardó la Agrupación en ponerse a trabajar, pues pocas semanas más tarde tuvieron lugar las primeras elecciones generales de la democracia, exactamente el 15 de junio de 1977, lo que obligó, apenas sin estructura, a realizar la consiguiente campaña electoral, en cierta medida distinta a las que hoy se dan, ya que era de obligado cumplimiento la pegada de carteles, el reparto de propaganda y los mítines, curtiéndose la militancia en la calle y bregando con peligrosos grupos de ultraderecha, que agredían con fiereza a las primeras de cambio.

Como se pudo, mediante el trabajo y la voluntad de algunos compañeros que inicialmente tomaron las riendas de la Agrupación —como, por ejemplo, Felipe González Crespo, que, como primera providencia, apuntaba en una lista a todo aquél o aquélla que deseaba incorporarse al Partido, pues no se disponía aún del carnet—, el PSOE en el distrito comenzó a tomar cuerpo. Así, algunos de los integrantes que compusieron los primeros Comités Locales fueron José Miguel Bueno, Federico Sopeña, Isabel (novia de éste), Ricardo Latorre, Enrique Agudo, Carlos Dávila; asimismo formaron también parte de esas primeras direcciones del Partido Ángel Atienza, José Canales, Ángel González Matey, José Yáñez, Emilio Menéndez del Valle, Tomás Gareta, Luis Herrero, José Vilches, Amalia Royo, José Solleiro, María Jesús Posada, Teresa Colomo, entre otros.

PRIMEROS MILITANTES

Igualmente una ilustre militancia nutrió la Agrupación desde sus primeros pasos: Virgilio Zapatero, hoy rector de la Universidad de Alcala de Henares; José Antonio Gurriarán, subdirector del diario Pueblo (que resultó herido gravemente en las piernas como consecuencia de un atentado terrorista reivindicado por un grupo armenio), y hasta fecha reciente, presidente del Club Internacional de Prensa; Ángel Rodríguez Castedo, que fuera después presidente del Consejo Económico y Social y hoy director del Inserso; Julián García Vargas, titular de los Ministerios de Sanidad y Defensa con Gobiernos de Felipe González; José Barrionuevo, ministro del Interior y de Transportes; Reyes Mate, director general del Ministerio de Educación; Agapito Ramos, consejero de Presidencia en la Comunidad de Madrid y presidente del Canal de Isabel II; Carlos Martín Plasencia, delegado del Gobierno en Baleares; José Luis Martín Palacín, director general de Tráfico; Ángel Viñas, que ocupó diversos cargos como embajador ante la Unión Europea en la segunda mitad de los años ochenta, además de ser historiador y un gran escritor (ha publicado tres volúmenes sobre la II República en guerra, dentro de una trilogía sobre esa etapa crucial de la Historia de España).

Estos tres compañeros citados últimamente (Agapito Ramos, Martín Plasencia y José Luis Martín Palacín), junto a José Barrionuevo (ministro del Interior y de Transportes en Gabinetes de Felipe González), se incorporaron al PSOE procedentes de la entonces llamada Convergencia Democrática, una de las plataformas, grupos o pequeños partidos socialistas o progresistas que conformaban el espectro de la izquierda socialista en España en aquellos años y que se fundieron bajo las siglas del Partido Socialista Obrero Español.

Más tarde, después de las primeras elecciones generales, hubo otra incorporación importante: la del Partido Socialista Popular, liderado por Enrique Tierno Galván —que después sería uno de los mejores alcaldes de la historia del municipio de Madrid—, y al que pertenecían también, entre otros, José Bono, Raúl Morodo y Donato Fuejo, que militó en la Agrupación de Fuencarral.

El afiliado número uno en la Agrupación de Fuencarral fue Ceferino Sierra, antiguo militante que contaba con cerca de setenta años. Detrás de él una avalancha de afiliaciones robusteció la militancia del Partido en el distrito. Pasadas las elecciones generales del 15 de junio de 1977 —en donde el PSOE obtuvo un resultado muy bueno: 118 escaños, frente a los 20 del PCE (que previamente había levantado muchas expectativas), y 6 del PSP—, es decir, en poco más de dos meses después de la inauguración de la Agrupación, más de doscientos afiliados se dieron de alta en el Partido en el distrito de Fuencarral.

LA AGRUPACION SE ORGANIZA INTERNAMENTE

El primer Comité Local duró poco tiempo, pues las diferencias políticas surgieron y la composición de ese primer Comité se dividió en dos partes, que, como en otras ocasiones pretéritas o por venir, eran consecuencia de visiones diferentes en las formas de hacer política, unas más moderadas o pragmáticas y otras más radicales o fundamentales. En realidad aquellas diferencias constituyeron, tanto en la Agrupación Socialista de Fuencarral como en otras Casas del Pueblo, el germen del nacimiento de un “sector crítico” dirigido por, entre otros, Luis Gómez Llorente, Pablo Castellano y Francisco Bustelo.

Una corriente crítica que luego quedó constituida, a raíz del XXVIII Congreso, en Izquierda Socialista, y que en la Agrupación Socialista de Fuencarral adquiere gran preponderancia entre la militancia, contraponiéndose a otro grupo minoritario denominado Convergente, aglutinado en torno a Convergencia Socialista. Una corriente Izquierda Socialista mayoritaria en la Agrupación de Fuencarral de la que formaron parte originariamente Fernando Burgos, Pilar Vilches, Pablo Corbalán, Enrique Agudo, Ángel de Gregorio, Ángel Atienza, Ángel González Matey, Aurora Fénix y Blanca García, entre otros muchos compañeros, a la que se incorporaron más tarde Francisco de Benito y que comenzó a fracturarse al tener lugar el referéndum de la OTAN, en 1986. En aquella consulta popular, integrantes significados de Izquierda Socialista mantenían a ultranza la retirada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

EL GOLPE DE ESTADO

La prueba de fuego para la Agrupación Socialista de Fuencarral (un término este de “fuego” que a punto estuvo de traducirse literalmente) tuvo lugar, como en tantas otras partes, con motivo del asalto al Congreso de los Diputados del teniente coronel de la Guardia Civil Tejero Molina, el 23 de febrero de 1981, en una intentona golpista de gran alcance que por fortuna no tuvo más consecuencias que el susto en el cuerpo a lo largo de unas cuantas horas para millones de ciudadanos y ciudadanas demócratas.

Aquella tarde del 23-F, cuando una panda de guardias civiles metralleta en mano asaltó el Parlamento, en la Agrupación se encontraban José Manuel Serrano y José María Alarcón. Como ocurrió en miles de sedes socialistas, sindicalistas y de otras formaciones de izquierda, lo primero que hubo que hacer fue esconder toda la documentación que comprometía a los afiliados. Experiencia había de la aún no tan lejana Guerra Civil.

Por tanto, los compañeros Serrano y Alarcón llamaron a Vicente García, militante socialista que vivía en el bloque situado frente al de la Agrupación, con el fin de que se hiciera cargo de fichas y documentos. Éste, que en principio pensó desprenderse de la documentación arrojándola al sumidero de la finca, tuvo la precaución de retrasar la decisión hasta comprobar cómo se desarrollaban los acontecimientos, que, como se sabe, tomaron un giro radical tras la aparición del Rey en televisión situándose al lado de la normalidad democrática y condenando de plano la asonada golpista. Mas hasta que eso ocurrió, los compañeros Serrano y Alarcón estuvieron llamando a aquellos que tenían previsto acudir a la Agrupación por diversos motivos con el fin de que se abstuvieran de hacerlo.

CORRIENTES INTERNAS

Izquierda Socialista, como corriente mayoritaria, domina, por tanto, la actividad política de la Agrupación de Fuencarral durante años, estando al frente de sucesivos Comités Locales hasta que la disparidad de criterios en el seno de la citada corriente de opinión por el referéndum de la OTAN y la significada aparición en la escena política socialista madrileña de José Acosta (secretario de Organización de la Federación Socialista Madrileña) en el último tercio de los años ochenta, liderando el sector “guerrista”, hace variar el “status” político.

A pesar de contar la Agrupación Socialista de Fuencarral con afiliados que ocupaban cargos importantes tanto en el Gobierno de la nación como en el regional, con casos como Barrionuevo o Agapito Ramos, entre otros con responsabilidades en las distintas Administraciones, en aquel tiempo la Agrupación Socialista de Fuencarral contaba poco o nada para la dirección de la Federación Socialista de Madrid (FSM), por ser Izquierda Socialista la corriente crítica al frente de esta Agrupación y estar, por ese motivo, situada frente a las políticas desarrolladas por el equipo del secretario general, Joaquín Leguina, a la vez presidente de la Comunidad de Madrid.

Renovadores, Guerristas e Izquierda Socialista

Esta circunstancia, unida a la crisis motivada por la cuestión de la OTAN, acentuó la división que se estaba fraguando en el seno de la Agrupación, quedando en definitiva configurada en dos sectores, el de Izquierda Socialista y el “sector oficialista” (vinculado a los dirigentes de la FSM), más tarde desgajado a su vez en dos grupos, el “sector acostista” —conformado inicialmente por los desligados de Izquierda Socialista— y el “renovador”, a raíz de la celebración de una reunión de militantes socialistas en el hotel Chamartín, al frente de la cual estuvieron Joaquín Almunia, Javier Solana, José Barrionuevo, Alfredo Pérez Rubalcaba, Jaime Lissavetzky y Joaquín Leguina, entre otros.

El efecto positivo, por definirlo de alguna forma, de aquella fractura política en la Agrupación y, por tanto, del predominio en la dirección política de compañeros cercanos ya a las directrices de la FSM, fue el arreglo y adecentamiento en los primeros meses de1987 de los locales de la Agrupación, en la calle Ponferrada, 15, que cobran un nuevo aire a través de la inversión de dos millones de pesetas, y a cuyo acto de reapertura acude el propio secretario general, Joaquín Leguina. También se intenta reivindicar el papel de la militancia en Fuencarral ante la FSM, marginada por la dirección socialista en las distintas composiciones de listas en los diferentes comicios electorales. Así se consigue que el compañero Ángel de Gregorio forme parte de las listas al Ayuntamiento en las elecciones municipales de 1987, bien que en un puesto no de salida, que, sin embargo no le impide, como consecuencia de los sucesivos corrimientos, presidir la Junta Municipal del Distrito durante un breve espacio de tiempo.

Coincidiendo con la creación de este nuevo sector de opinión en el PSOE (apodado “renovador”), que nace como contestación al denominado “sector guerrista”, y que dispone de implantación estatal, en Madrid emergen como líderes de estas corrientes o sensibilidades Joaquín Leguina (renovadores) y José Acosta (guerristas), dando inicio a una serie de complicaciones políticas que perduran en el tiempo y que acarrean consecuencias adversas para el mantenimiento del poder en la Comunidad de Madrid, tanto desde el punto de vista del Gobierno regional como del municipal.

A partir de la constitución en Madrid de esas tres corrientes de opinión citadas, con prácticamente igual reflejo en la totalidad de las Agrupaciones tanto de la metrópoli como de la región, en Fuencarral el PSOE es dirigido de manera alternativa por los distintos sectores que en una u otra ocasión alcanzan el Comité Local, unas veces configurado monocolor y otras fruto de pactos entre distintas “sensibilidades”. sí, han sido muchos los compañeros y compañeras que han formado parte desde entonces de la dirección política de la Agrupación. Secretarios generales fueron en este tiempo José Canales, Enrique Agudo, Ángel de Gregorio, Pablo Corbalán, Antonio Ros y Joaquín Jiménez, alguno de ellos en repetidas y distintas ocasiones.

LA AGRUPACIÓN EN LAS INSTITUCIONES

En toda esta larga trayectoria de la Agrupación de Fuencarral, incardinada a la vez en la reciente historia del Partido Socialista Obrero Español desde el restablecimiento de la democracia, no siempre ha gobernado la derecha en Madrid, como pudiera parecer dado el tiempo en que el Partido se encuentra alejado del poder en el Consistorio. En los dos primeros mandatos municipales de Madrid, en 1979 y 1983, las izquierdas ganaron el poder en el Ayuntamiento, gobernando en coalición el PSOE y el PCE (aunque en el distrito de Fuencarral correspondiera, por mor de esa alianza, cuatro concejales del PCE: Cristina Almeida, Fayos, Francisco Herrera y Enrique Pastor, este último una vez que Santiago Carrillo abandonara el PCE).

La primera concejala del PSOE en Fuencarral fue Pilar García Sacristán, siendo sustituida luego por Jorge Tinas y, más tarde, por Ángel de Gregorio, que tuvo que dejar la presidencia de la Junta como consecuencia del “golpe” llevado a cabo entre el CDS y el PP, que otorgó la alcaldía a Enrique Rodríguez Sahagún. A partir de esa fecha de 1989 se han sucedido los gobiernos municipales del Partido Popular, siendo ocupada la concejalía del PSOE en Fuencarral-El Pardo por Ana Tutor, Enrique Tierno Pérez-Relaño, Marta Rodríguez Tarduchy, Pedro Sánchez y Pedro Zerolo.

BALANCE

En su ya larga historia, la Agrupación Socialista de Fuencarral ha pasado por múltiples y diferentes vicisitudes. Igualmente, sus Comités Locales (ahora denominados Comisión Ejecutiva Local) han sido conformados por numerosos compañeros y compañeras, cada cual con su forma de entender el Partido pero todos con la lealtad debida a sus siglas históricas. Entre sus paredes han tenido lugar infinidad de asambleas, unas encendidas y otras templadas, pero todas apasionadas y presididas por el afán de encontrar el mejor camino para la militancia y para el conjunto de la Organización Socialista. En ocasiones, incluso los nervios han traicionado alguna que otra intervención, pero siempre las aguas han vuelto a su cauce y la defensa de los ideales ha dominado el ambiente general.

También en su discurrir diario, la Agrupación ha sido el lugar en el que insignes ciudadanos y compañeros han dado conferencias sobre los más acuciantes temas y han protagonizado actos inolvidables. Por último, los locales de la Agrupación han servido tanto para consolar las derrotas electorales como para celebrar los triunfos en las urnas, que no han sido pocos. Igualmente, por ellos han pasado muchos compañeros y compañeras hoy desaparecidos. Para todos, el recuerdo de los que aún permanecen, porque, efectivamente, los socialistas no mueren sino que se siembran.